Visita de la Universidad de Granada a las cuevas canteras de San Cristóbal
| Viñeta y texto: Alberto Castrelo
El 22 de octubre de 2024 tenía lugar en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Granada una ponencia a cargo de quien firma esta nótula, sobre las Cuevas Canteras de San Cristóbal.
Desde el Máster Universitario de Arquitectura de Granada se pusieron en contacto conmigo para tantear la posibilidad de mi asistencia a la Universidad para hablar sobre este patrimonio portuense al alumnado, quienes tenían estos espacios como proyecto de fin de master. Mi respuesta fue un rotundo sí; ¿cómo no iba a ir enarbolando la bandera del patrimonio portuense? Más aún con la que está cayendo y lo que se está cayendo por acción e inacción –respectivamente-- de los responsables locales, provinciales y regionales. Por defensa de patrimonio e identidad porteña voy a Granada y a Kentucky si hace falta.

Al finalizar la ponencia en la Universidad, estuve conversando con el coordinador del Máster, Ramón Fernández-Alonso Borrajo y otro profesor de la escuela, Antonio Cayuelas Porras. Me hablaron de realizar una segunda visita a la zona; habían estado en septiembre sin demasiada fortuna. Hablando acerca de la Cantera de la Mujer, intenté transmitirles lo que representaba ese espacio en historia, identidad y arquitectura, su inmensidad y la importancia de vivir ese espacio, más allá de fotos, vídeos y textos. De que pudiesen vivirlo sus alumnos; eran conscientes.
Tanto Ramón como Antonio, me aseguraron que, de una forma u otra, esa visita se daría, que conseguirían que Defensa permitiese el acceso a los alumnos y que yo pudiera acompañarlos.
En febrero, tras las fiestas y el mes de resaca, me informaban, por parte del Máster, que la visita --por parte de Defensa-- estaba casi confirmada, aunque habría que esperar para conocer la fecha exacta de la misma.

Paradojas del destino, en ese mismo mes, casi al final del pleno, a Javier Bello le preguntaban, de casualidad y sin tener ningún político local conocimiento de estos movimientos por parte de la Universidad de Granada, si habían gestionado algo en lo que a las canteras de San Cristóbal se refería desde que, hace dos años, se propusieran todos los grupos políticos retomar el tema, en un pleno de finales de 2022. La respuesta del primer teniente de alcalde fue: «--No, porque no me cogen el teléfono». Así zanjaba el tema, ante la estupefacción en bloque de la oposición. Sin dar más explicaciones, tan tranquilo. El surrealismo y el cinismo imperante resultaba incluso ofensivo.
Resulta que al primer teniente de alcalde del ayuntamiento de El Puerto de Santa María no le cogen el teléfono, pero, paralelamente, al profesor de un grupo de estudiantes de Granada no solo le han cogido el teléfono, sino que le han abierto una puerta en la placa de hormigón (mismo material del que tienen el cutis nuestro gobierno local) para que se pueda acceder, le han desbrozado y limpiado toda la maleza de la entrada y se han personado dos cargos intermedios de Defensa para acompañarnos en la visita. Y digo “nos” porque yo tuve la inmensa fortuna de poder estar presente.

Y no fui solo, solicité refuerzos: me acompañaban Diego Ruiz Mata, catedrático de prehistoria, impulsor de las campañas de excavación de Doña Blanca de finales del siglo XX, y Fernando Jiménez Romero, presidente de Betilo, Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico de El Puerto de Santa María. Nada más saber que teníamos la visita confirmada, pregunté si, por favor, podían concedernos el permiso para que pudiesen acompañarme ambos. Desde la Universidad no pusieron problemas y Defensa apoyó la asistencia de tan reputados acompañantes.
Por cierto, hablando de Diego: resulta --como poco-- paradójico que este PP local lo lleve en lista desde hace dos candidaturas, sea el partido que gobierna en Ayuntamiento y en la Junta de Andalucía, pero en 6 años no hayan tenido tiempo de darnos la más mínima noticia o novedad sobre el yacimiento de Doña Blanca. Está claro que, si hablamos de patrimonio y política, Diego les vale para atraer votos, pero se ve que no como catedrático. Qué triste. Y no, no crean que la culpa es del concejal de Patrimonio, Enrique Iglesias Romero, que llegó hace relativamente poco, tiene interés y es de lo poco que se salva en ese equipo de gobierno apoltronado de innumerables cargos de confianza y viajes inconfesables. Habría que preguntarle a Enrique con qué armas y presupuesto lo mandan a la guerra para entender por qué le cuesta tanto causar las bajas.

Por si fuera poco, además de recibir respuesta de Defensa, la Universidad de Granada ha levantado la planta de la cantera con una nube de puntos, un sistema láser de escaneado 3D; para que nos entendamos: por primera vez en décadas, podemos decir que tenemos un plano real, detallado y exacto, con tecnología de vanguardia, de esta cueva cuyo estado va a contrarreloj y cada día que pasa está peor.
Y repito, permítanme que insista: NO, no ha sido gracias a los de la mayoría absoluta, su interés o sus gestiones.

Con respecto a la visita: ni que decir tiene que fue algo único y maravilloso. Un auténtico privilegio en el que durante la mañana visitamos Doña Blanca con explicaciones a cargo de Diego y a la hora del almuerzo nos trasladamos a la Cantera de La Mujer, donde pude desgranar recorrido, historia y contenido de la cantera para los alumnos, el profesor y los cargos de Defensa. Sobre las 16.30 salíamos de la Cantera de la Mujer con nuevos proyectos puestos en el horizonte. Los alumnos y su responsable, Rafael de Lacour, tomaban el bus de vuelta a Granada y yo conducía a toda prisa para llegar a la ponencia sobre las Canteras en la sede de Ecologistas en Acción prevista para esa misma tarde, gracias a Joaquín Paloma; charla donde colgamos el cartel de “aforo completo” y hubo una veintena de personas que no pudieron entrar, lo que presagia que habrá nuevas ponencias y charlas sobre el tema. Continuaremos informando.

Terminaba el miércoles, volvía a casa y sacaba las mismas conclusiones de siempre, aún más viendo la asistencia y el interés que sigue despertando este patrimonio:
Por un lado, el pueblo portuense tiene hambre de cultura e identidad, tiene hambre de contenido de verdad y de calidad, de historia portuense; mucho más allá de cabalgatas, exaltaciones, traslados, procesiones, festivales y conciertos.
Y no os extrañe que ahora - como hacen siempre- tras la visita, el tiempo y el trabajo de otros, salga nuestro equipo de gobierno hablando sobre las canteras y la sierra en sus medios, tiren de contactos --porque contactos tienen-- y aprovechen el tirón para ir hasta el lugar, hacerse la foto y vendernos a los portuenses que se preocupan por el patrimonio. Sin embargo, aquí queda testimonio de que no es así y de que somos nosotros, la gente de verdad, llegamos antes que ellos con motivos mucho más nobles y honestos.

Gente como Juan José López Amador, como Enrique Pérez Fernández, como José Ignacio Delgado Poullet y tantos que llegaron antes, vieron y predicaron en el desierto para los políticos portuenses en su momento. Y con los mismos motivos por los que se mueven asociaciones como Betilo o, la gran ausente de la visita, --por causas ajenas a mi responsabilidad-- la Asociación de Amigos de la Sierra de San Cristóbal, antigua plataforma ciudadana.
«No me cogen el teléfono», decía el primer teniente de alcalde en aquel Pleno, a lo que mi yo interior, con el orgullo y la dignidad portuense insultadas, respondía mentalmente: es que lo vuestro, con esas formas e interés, es para que os lo cuelguen.