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Rafael González Camacho. Un legado de servicio y humanidad

| Texto: José María Morillo.

El final de una etapa no siempre significa una despedida, sino el inicio de un merecido reconocimiento. Rafael González Camacho (1959), el técnico de Farmacia de la calle San Juan esquina y vuelta con Zarza, ha colgado su bata tras 47 años de entrega y dedicación. Su última jornada, el pasado lunes, se convirtió en un homenaje espontáneo, repleto de abrazos, aplausos y muestras de gratitud de clientes, amigos y vecinos que no quisieron dejar pasar la oportunidad de expresar su reconocimiento.

 

Rafael, recibiendo el afecto de los vecinos... y algunos simbólicos regalos.

Desde el primer día en que cruzó la puerta de la botica de Manuel Pedro Vacas Fernández, Rafael se convirtió en mucho más que un técnico de farmacia: fue una persona empática y de trato cercano, un rostro amable en los momentos de incertidumbre de quienes se acercaban a buscar las prescripciones médicas. En 1976 entraba a trabajar en la farmacia de Justo Castro y, dos años mas tarde, en la actual botica, donde se ha jubilado a los 66 años. Con su sonrisa inalterable y su sensibilidad para entender a cada persona que acudía en busca de ayuda, construyó un fuerte vínculo con los vecinos del Barrio Alto.

Delia Ferrer Cabrera, la mujer de nuestro protagonista, recibió un ramo de flores.

Toda una vida tras el mostrador, --empezó con 11 años en diferentes tiendas de la ciudad-- proporcionando no solo medicamentos, sino también tranquilidad y consuelo a quienes lo necesitaban. Su labor trascendió la mera dispensación de recetas: fue un apoyo constante, un profesional cercano que supo escuchar con la paciencia de quien está al otro lado dispensando una solución.

La ex concejala socialista Carmen Ojeda, vecina del Barrio Alto, también estuvo en el homenaje.

En la despedida por su jubilación no solo estuvieron los vecinos, sino también la mujer de Rafael, Delia Ferrer Cabrera y el hijo de ambos, así como los actuales titulares, hijos del fundador de la Botica, Antonio y Manuel Vacas Roa que quisieron ser parte de este reconocimiento. Durante estos años Rafael ha completado su formación en Farmacia, Educación Social, Pedagogía y por último en Psicología.

Su legado no se mide en años de trabajo, sino en la huella que deja en el corazón de quienes han tenido el privilegio de conocerlo. Hay personas que, aunque se retiren, nunca dejan de estar.

1 comentario en “Rafael González Camacho. Un legado de servicio y humanidad

  1. Marisol

    Este es un emotivo homenaje a una persona que dejó huella en su comunidad a través del servicio y la humanidad.
    Es inspirador leer sobre su dedicación y el impacto positivo que tuvo en quienes lo rodeaban. Este tipo de relatos nos recuerdan la importancia de la solidaridad y el compromiso con los demás. Sin duda, su legado seguirá vivo en la memoria de muchos. Excelente trabajo al destacar figuras que realmente marcan la diferencia.

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