Documentación inédita y procesos sumarísimos permiten reconstruir el trágico destino de parte de una generación prácticamente aniquilada.

| Texto: Manuel Almisas Albendiz
(continuación) En esos primeros días de julio de 1936, el teniente de alcalde de la minoría comunista Ramón Mila Cristán, solicitó al Pleno del Ayuntamiento que le concedieran una beca a Manuel Ibáñez, «estudiante hijo de obrero», beca que fue aprobada por unanimidad. Se desconoce qué pudiera estar estudiando, aunque ya nada importaba, el 18 de julio se acercaba amenazante…
Manuel Ibáñez Cabeza no pudo ser detenido en las horas siguientes a la sublevación de los generales franquistas porque consiguió huir y llegar a la zona republicana, seguramente a través de la Sierra de Cádiz y de Málaga, como se sabe que hizo por ejemplo el portuense Cayetano Aparicio García. Huyó junto a su hermano pequeño José Ibáñez Cabeza (El Puerto, 1916), que también formaba parte de la Directiva de las Juventudes Comunistas con el cargo de Contador. Ambos hermanos llegaron a Madrid y se incorporaron a las milicias populares antifascistas. Es muy probable que preguntaran por su antiguo secretario general, el diputado Daniel Ortega, en la Comandancia del 5º Regimiento, con quien mantendrían algún contacto durante la guerra, porque, cuando ambos fallecieron en combate, a quien le dieron sus únicas pertenencias, una fotografía de los dos hermanos, fue a Daniel Ortega.





