El ascensor volvió a funcionar; la dignidad llevaba meses averiada

| Texto: Pepe Mendoza
Rosario Vázquez, una vecina de Valdelagrana de 70 años que deshace los agravios y endereza los entuertos de su vida a lomos de una silla de ruedas, recibió el lunes de la semana pasada una llamada de teléfono. La llamamos de RENFE, que lo suyo ya está, dijo alguien desde el otro lado. Por fin, pensó ella. Lo suyo empezó el 25 de junio de 2025. Ese día, el ascensor de la Vía 1 del apeadero de Valdelagrana dejó de funcionar. Y las citas de Rosario en Cádiz con los médicos empezaron a prolongarse en el tiempo, pero no en la consulta sino en el tren. A partir de entonces, al volver de la capital tuvo que continuar hasta la estación de El Puerto, para después coger otro tren, en dirección contraria, a Valdelagrana, donde el elevador de la Vía 2 sí estaba operativo. Hasta que el de El Puerto también se jodió.



